martes, 4 de diciembre de 2012

Desde que esa lampara roja que tenemos por corazon se debilite con los años. Puede que intentemos protegerla entre vidrios, por si acaso...
Pero a veces, aunque sea por un instante, se vuelve incandescente y esplota en cientos de luces rojas, como una mangrana que se abre a la luz en pleno invierno.
Y nos emocionamos al comprender, que somos los de siempre, y casi levitamos al ver que nuevas hojas se nos estan escapando entre los vidrios sin darnos cuenta.

texto de P. M.                                        foto de sisco

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