viernes, 19 de enero de 2018

El mejor homenaje a Juan Carlos I (y a la democracia)


La astilla se deshizo en parabienes con el palo; esto es, Felipe VI loó hasta el empapamiento a Juan Carlos I. Fue en la Pascua Militar de 2018, celebrada como todos los años el día 6 de enero, primera ocasión anual en la que el monarca de turno tiene la oportunidad de befarse de todos nosotros. Como es costumbre acá en España.
Según aseveró Felipe VI a [de] su padre, presente en este acto por primera vez desde que abdicara en 2014, "vuestra majestad me animó a vivir la lealtad, la obediencia, la austeridad, el compañerismo y el amor a España como inspiración fundamental de los actos en mi vida militar". Estupefacto y acongojado a partes iguales me deja tan excelso elogio porque lo cierto es que Juan Carlos I lejos de ser el leal y obediente servidor de su pueblo que se desprende de la verborrea anterior, fue un golpista más de los muchos que proliferaron por la España de los ochenta y lo fue en más de una ocasión. Sin ser muy exhaustivos, podríamos mencionar desde los meses en los que no cesó hasta derrocar al presidente electo, entonces Adolfo Suárez, hasta la mismísima tarde del ya famoso 23-F. Tales correrías le deberían haber costado treinta años de prisión, como treinta soles, pero ahí lo tienen: otro que fallecerá, es de suponer pues el poder regio no llega para evitarlo, en la cama.
Cuando se refiere Su Altísima Majestad a la austeridad del Emérito, pues la verdad es que me genera ciertas dudas. No malintencionadas, claro, pero un excelentísimo individuo que llegó a España con poco más que unos gayumbos y terminó amasando una fortuna de 1.800 millones de euros en cuarenta años (a 45 millones por año, seis veces más que la asignación para toda la Casa Real) pues muy austero no parece. Y si le añadimos que ahora se dedica a la juerga padre y la alegría de la huerta ejerciendo de multimillonario por el mundo, me da que el asunto descarrila.
Compañerismo y amor, de ambos sí que ha tenido Juan Carlos para dar y tomar. Una Bárbara por aquí, una Corinna por allá, un traficante de armas por acullá, un sanguinario déspota por el otro lado, una denuncia de comisiones por el inframundo, un indulto a un secretario suyo corrupto por lo cerca, un ataque a la justicia que pretendía encarcelar a su hija por lo alto o unas cuantas denuncias de hijos ilegítimos por lo lejos. En definitiva, amigo de sus amigos, esos que nos saquean, y un romántico empedernido con las mujeres, sobre todo aquellas, a tenor de las múltiples informaciones existentes, que no fueron su esposa. Es de esos que hacen que nuestros servicios de inteligencia sirvan a una apócrifa aristócrata como a una reina o paguen 500 millones de pesetas a una chaconera para silenciarla. Que para eso está el CNI, claro. Es todo un amor.
Felipe VI no fue el único que tuvo palabras de glorificación para nuestro Salvador, ese que nos condujo directo a la democracia que vivimos (cuya calidad es tan ínfima que hasta nos amonesta el GRECO por no cumplir gran cantidad de los estándares internacionales contra la corrupción), sino que también la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, además de cumplir con la tradición según la cual hay que poner un cuchillo en el cuello de los catalanes, afirmó lo siguiente: "la España democrática y moderna, cuya construcción Vos liderasteis desde los pilares de la reconciliación, la convivencia y la concordia".
El rey Juan Carlos durante la recepción en el Palacio Real el día de la Pascua Militar. 6 de enero de 2017. / Gabriel Bouys / Reuters
Lo que quiere decir nuestra ministra, la que está salpicada por casos de corrupción hasta el gaznate y solo el aporreo de discos duros con martillos parece sostenerla, no es ni más ni menos que el reconocimiento más sincero y considerado hacia un monarca que ha conseguido que nuestro país siga siendo el segundo del mundo con más desaparecidos (y las cunetas inundadas), el franquismo siga latiendo vigoroso, la corrupción lo devore todo y el liberalismo saquee con un salvajismo inaudito los pocos entes públicos que nos quedan. Ciertamente ella, como los Aznar, Aguirre, Morenés, González, Cebrián, Franco y demás, está profundamente agradecida pues ni en sus mejores ensoñaciones postfranquistas se pudo imaginar tanta prosperidad para las élites a cambio de tan poco (unas urnas cada cierto tiempo).
En pleno éxtasis, casi en el Nirvana, Cospedal se deshizo con empalagosa humedad en un panegírico de una profundidad intelectual como pocas veces en la historia de los discursos escritos por otros se ha producido: "Gracias por los años de servicio leal a España, por tu ejemplo vistiendo con honor el uniforme y siempre velando por… nuestra democracia, nuestra libertad y nuestra seguridad". Si se refiere al submarino que no flota y otros desastres similares, a la quiebra económica del ministerio de Defensa, a los más de cien oficiales y suboficiales delincuentes que visten el uniforme (algunos por delitos tan graves como agresión sexual a 28 reclutas), a las decenas de muertos por negligencias y corrupción, a los privilegios anacrónicos, a la lamentable justicia militar y a un largo etcétera, qué puedo decir. Sin palabras.
Felipe VI, por otra parte, no quiso despedirse sin agradecer de corazón el trabajo de nuestras fuerzas armadas en misiones internacionales para terminar con el terrorismo que él mismo fomenta vendiendo armamento a Arabia Saudí y a cualquier siniestro país que tenga dinero suficiente para ello: "Nuestras fuerzas armadas… participan en numerosas misiones en el exterior contra la amenaza del terrorismo… en favor del compromiso firme y sólido de España con la paz y la libertad". ¡Toma ya!
Después de lo escrito, habida cuenta de las enormes contradicciones existentes entre el discurso oficial y las versiones existentes, reto al Gobierno, a los partidos políticos y a la Casa Real a que deroguen la inviolabilidad jurídica que convierte a nuestros monarcas en individuos a los que jurídicamente no se les puede procesar ni aunque asesinaran, violaran o cometieran cualquier atrocidad, y que lo hagan con carácter retroactivo. Si tan excelso fue nuestro actual rey Emérito, Juan Carlos I, nada tienen que temer por ello, sino todo lo contrario, pues sería una oportunidad única para terminar con tantas maldades y patrañas que se han escrito en estos años sobre tan altísima personalidad.
Por tanto, sin duda, el mayor y el mejor homenaje a Juan Carlos I y a la democracia sería que fuera un igual a sus súbditos, al menos en los juzgados. Un castizo diría que no hay huevos, yo lo dejaré en que no hay suficiente decencia ni valores democráticos para semejante reforma.
Todo lo escrito está sostenido y referenciado en los siguientes ensayos:

viernes, 12 de enero de 2018

¿Como es posible que este hijo de puta este dondee esta.

Trump, sobre los inmigrantes: "¿Por qué recibimos a gente de países de mierda?"

Publicado: 12 ene 2018 01:39 GMT | Última actualización: 12 ene 2018 04:56 GMT
El presidente de Estados Unidos realizó un polémico comentario durante una reunión en la que se trataba la situación de inmigrantes provenientes de El Salvador, Haití y distintos países africanos.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó un polémico comentario durante una reunión sobre asuntos de inmigración en la que se trataba la restauración de la protección para inmigrantes provenientes de El Salvador, Haití y de países africanos, como parte de un acuerdo bilateral de migración, según AP.
"¿Por qué estamos recibiendo a toda esta gente de países de mierda?", afirmó Trump este jueves durante una reunión en el Despacho Oval. El comentario tomó por sorpresa a varios de los presentes, de acuerdo con fuentes cercanas.
El senador Dick Durbin explicaba al presidente los distintos puntos de la propuesta que consistían en acabar con la deportación de jovenes migrantes y reforzar la seguridad fronteriza, además de permitir a los ciudadanos de países que hayan sufrido desastres quedarse en EE.UU., como es el caso de Haití. A lo que Trump respondió: "¿Para qué necesitamos más haitianos? Llévenselos", informó una fuente próxima a The Washington Post. 
Además de no mostrar su apoyo, la Casa Blanca agregó que "deberíamos traer a más personas de lugares como Noruega".
Apoyando la opinión del presidente, el portavoz de la Casa Blanca Raj Shah destacó que "ciertos políticos de Washington eligen luchar por países extranjeros, pero el presidente Trump siempre luchará por el pueblo estadounidense".
Otras medidas que se propusieron en la reunión fueron la eliminación del programa de Lotería de Visas de Diversidad, así como priorizar a los países que ya se encuentran en el sistema, informó un funcionario de la Casa Blanca. En ese caso, podría haber otras formas de solicitar el visado. 

lunes, 8 de enero de 2018

El quebranto de España

Publicado: 2 ene 2018 16:38 GMT

España es un país en quiebra desde hace mucho tiempo y hoy solo los palanganeros pueden negarlo, aunque lo hagan con buena pluma. El quebranto, la metástasis que nos carcome día a día con una fuerza de la situación que parece que no somos capaces de invertir, nos acomoda, porque gozo no parece faltar en este tenebroso escenario.
Tristemente, es España un país gobernado por corruptos y refrendado por ciudadanos que pretenden vivir sin ser molestados entre la telebasura y la jornada de liga, aunque jamás en nuestra historia hayan existido tantas ni tan accesibles posibilidades de información.
Son los españoles, por tanto, unos ciudadanos diferentes que respiran y sienten esa contradicción con un orgullo patriótico casi folclórico, por mucho que tarde o temprano nos conduzca a un nuevo abismo del que quizá nadie sea capaz de socorrernos. Son los súbditos de los Borbones tradicionales hasta en lo de arrojar animales desde los campanarios, religiosos cuando desgarran las saetas, taurinos cuando el traje de luces lo demanda, folclóricos dentro y fuera de la feria, futboleros hasta en el descanso estival del balón, supersticiosos hasta en miércoles.
Por eso, por vivir más en el Imperio que se desvaneció que en el incierto presente que nos amenaza a diario de patatús, se llenaron los balcones de banderas rojigualdas cuando dos millones de catalanes quisieron arrojarse a cualquier infortunio con el que se les amenazase antes que continuar en semejante sainete. Ciertamente, un país con dos dedos de europeidad se habría inundado de 'esteladas' para advertir a los gobernantes que ya está bien, que si esto sigue así nos vamos todos y aquí se la compongan ellos como estimen. O, mejor, les confinamos de una vez por todas.
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Eso que algunos consideran prensa seria no es más fiable que el cotilleo del vecino del quinto o la sobrada del cuñado de turno después de cuatro o cinco copas. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
Lamentablemente, no forman nuestros pueblos y ciudades parte de esa utopía que geográficamente existe a unos pocos de cientos de kilómetros. Allá, tras los Pirineos, al norte. Un vistazo a un refrito de noticias basta para percatarse de ello, de la dañina impronta del folclore y la muleta, de la profunda incisión de los 'cagatintas' y los rosarios. Del hastío que ya genera todo esto a los que pretendemos algo mejor que la interminable película de Berlanga, que se rueda día sí y día también en nuestra cada vez más acre existencia.
En el mencionado revoltillo, leí que una mujer falleció en urgencias por esperar a que la atendieran durante más de doce horas. Eso fue después de saber que nuestro país había recortado en más de 50.000 sanitarios el personal de nuestras urgencias hospitalarias solo desde el verano. ¿Tiene ello relación? Difícil que no lo tenga y complejo que no fallezcan más ciudadanos por tan brutal cuchillada a una sociedad que ni se defiende, ni sabe, ni lo pretende. No son solo dos piezas del puzzle, aunque pudiera, son dos reseñas que ya tendrían que ocupar las tertulias de nuestros medios, esas que se dedican a la cagarruta de a saber qué famoso de turno.
Añadamos que España se ha comprometido, sumisa siempre a Mister Trump, a aumentar el 80% del gasto de Defensa antes de 2024 y ya deberíamos tener las calles atestadas de ciudadanos indignados. Y no digo ya al saber que las condiciones para la jubilación se endurecen, una vez más. Debería colapsarse el país durante semanas. Pero si terminamos este acto con la noticia que nos indica que si en España las clases más pudientes pagaran lo que en Suecia recaudaríamos 150.000 millones de euros más, el asunto ya debería ser de ofuscación absoluta.
Pero no, las calles están vacías de coléricos vecinos porque aquí solo se protesta cuando descienden a un equipo de fútbol por endeudarse hasta las cejas y hacerlo, en muchos casos, con presupuesto público invertido en pagar auténticas obscenidades a fulanos que le atizan a una pelota en 'gayumbos'. O cuando estos pierden una y otra vez porque la 'pelotita' de las narices no entra las veces necesarias, o entra demasiado pero donde no debería. Quizá, todo se deba a que lo suficientemente importante para estallar en una ira salvaje que arrase las redes sociales sea que se suspenda un programa de televisión después de una atentado salvaje o que a una estrella futbolística le pretendan endiñar unos años de prisión por habernos escamoteado a todos varios millones de euros.
Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
No hay dinero para sanitarios, porque aquí, en el tablao y la plaza, en el césped y el salón, en el cortijo y el cuartel, hay dinero para carros de combate y hay licencia para que los bancos e inmobiliarias vuelvan a lucrarse a degüello. Luis Gonzalo Segura, exteniente del Ejército de Tierra de España
¿Por qué este absurdo comportamiento, por qué holgazanería ante lo esencial y exaltación ante lo superfluo? Pues a esta insensatez nos responde El País, un 'medio de comunicación serio' que fue condenado por inventarse una historia filipina sobre Jaume Roures, al que acusó de tener 250 millones de euros en paraísos fiscales. Muy jugosa la noticia en todo, salvo en el detalle de ser una falacia de tomo y lomo. Eso que algunos consideran prensa seria no es más fiable que el cotilleo del vecino del quinto o la sobrada del cuñado de turno después de cuatro o cinco copas. Y ello si no pensamos que lo hecho por el panfleto de Cebrián, como en el asunto del currículum de Monedero, no llevaba toda la mala leche del mundo.
Si a esta noticia le añadimos que el precio de la vivienda nueva ya supera el nivel más alto alcanzado durante la burbuja inmobiliaria o que nuestro país presentará una recaudación récord de impuestos y superávit en los ayuntamientos, la cosa queda más clara: esto es una zarabanda que bien nos place o que poco nos importa.
Españoles, hay superávit, hay recuperación, hay más millonarios que nunca (un 60% más desde la crisis), pero no hay dinero para sanitarios, porque aquí, en el tablao y la plaza, en el césped y el salón, en el cortijo y el cuartel, hay dinero para carros de combate y hay licencia para que los bancos e inmobiliarias vuelvan a lucrarse a degüello y que sea, si se tercia, nuestro trabajo y nuestro desempleo el que les saque del apuro cuando la verbena se acabe de nuevo. Tal cual. Ya lo hicimos una vez, y por qué no otra.
Españoles, agiten sus banderas y recuerden: Una, Grande y libre.

lunes, 1 de enero de 2018

¿En dónde nos quedó la esperanza?

Publicado: 30 dic 2017 21:22 GMT | Última actualización: 30 dic 2017 23:17 GMT

Qué año. Lo sobrevivimos, apenas. El 2017 ha estado lleno de ansiedad, tensión, traición, fuertes conflictos y mucha rabia del norte al sur. No hay casi país alguno que se escapara de las garras intensas y destructivas del 2017. La venganza de la Madre Tierra nos inundó en huracanes, nos quemó en incendios salvajes, nos tragó en terremotos, nos congeló en temperaturas frígidas y nos deshidrató en calores que nos hizo sudar nuestras últimas gotas de paz.  Los extremos eventos climáticos apenas están comenzando y justo cuando contamos con un mal llamado 'líder del mundo libre' que niega hasta la tierra que lo vio nacer.
Es inevitable hablar del 2017 sin mencionar al monstruo que renació de las cenizas más grotescas, inhumanas y vergonzosas del capitalismo. El charlatán siniestro que nos roba el futuro, solo para satisfacer su frágil ego y sus manos grasosas. Ese emblemático 'americano feo', vulgar, sin empatía, estúpidamente arrogante y racista que, en lugar de dos dedos, tiene solo billetes en la frente. No ve nada que no le traiga riqueza vacía y falsa admiración para acariciar a su ego y masturbar a su egoísmo, lo que lo ha dejado peligrosamente ciego y sordo ante el mundo. Destruye familias y generaciones enteras que han dado su sangre y alma a construir el país, simplemente porque su color de piel o país de origen no le agrada. Encarcela a infantes y niños luego de quitarlos violentamente de los brazos de sus madres y padres, que solo buscaban refugio de sus pasados tormentosos. Él es un psicópata con el poder de la vida y la muerte en sus desproporcionadamente reducidas manos, una aberración ilustrativa de su existencia.
Sobrevivimos (por ahora) la escalada de amenazas mortales y provocaciones infantiles entre el trastornado ser en la Casa Blanca y el lunático en Pyongyang (y lo llamo así porque cualquiera que sigue lanzando misiles y amenazando con atacar con bombas atómicas a ciudadanos inocentes está peligrosamente loco). Ah, y es importante mencionar que muchas de esas amenazas que hubieran podido acabar con las vidas de millones de personas y posiblemente resultar en la destrucción total de la humanidad, fueron realizadas POR TWITTER.
Y, justamente en 2017, Twitter se convirtió en la herramienta preferida de déspotas y dementes, entre ellos los supremacistas blancos, fascistas, violadores, abusadores y Donald Trump, para diseminar su odio, sus mentiras y su "fake news". La guerra mediática se intensificó alrededor del mundo, con todos intentando adueñarse de la verdad, y pocos logrando hacerlo. De hecho, el 2017 es quizás el año en que la Verdad, como principio básico de la sociedad y la moralidad, murió. Y si aún no se ha muerto, está moribundo.  ¿Estamos a tiempo de rescatarla?
La ola pesimista del año saliente no solamente encubrió al norte, pues también América Latina sufrió grandes tragedias y traiciones. La fuerza devoradora de la corrupción infectó y penetró casi toda la región, sin color de partido o ideología. Las sórdidas peleas internas, las purgas entre grupos de poder, los flagrantes engaños y traiciones  y los saqueos indignantes en las filas más altas del poder contaminaron los países, gobiernos y movimientos que solo hace poco fueron las bastiones del moralismo y las inspiraciones para revoluciones optimistas a nivel mundial.
Y entonces, ¿el 2017 fue un año maldito? ¿O una lección merecida? Seguro que hubo momentos bonitos y felices, esos pequeños tesoros que podemos apreciar en nuestras vidas y familias que nos sirven de motivación para seguir día tras día. Pero, ¿en dónde nos queda la esperanza del futuro? ¿Han fracasado los liderazgos, los movimientos sociales, las revoluciones, las luchas por un mundo mejor? ¿O es 2017 un símbolo de que nunca podemos estar cómodos, de que siempre hay que estar luchando en contra de las adversidades? No podemos complacernos. No se puede bajar la guardia ni ceder espacios a quienes se guían por el egoísmo y la avaricia. 
Sería fácil vivir con los ojos cerrados y encerrarse en una vida acolchada, intencionalmente al margen de los acontecimientos más allá de tu puerta. Esa clase de ceguera selectiva nos ha llevado a este momento crítico que todos estamos sufriendo. Los ricos pueden seguir haciéndose más ricos, pero nos les va a salvar cuando la Madre Tierra tome su venganza, o cuando el loco allá o acá apriete el botón atómico.
No solo somos humanos, somos una humanidad. Quien solo piensan en sí mismo jamás entenderá una lucha colectiva. Que el 2018 sea el año del colectivo y el despido del egoísmo. Esa es mi esperanza.
¿Cuál es la tuya?

sábado, 30 de diciembre de 2017

Pensionistas, pensionistas todos; yo creo que deberíamos agradecer al "        " (el calificativo añadirlo vosotros) por no habernos rebajado la pensión.........Tenemos que reconocer que en estos momentos le hace falta  muchisimo dinero......Reconozcamos que hay que pagar mas a la OTAN -y esto es sagrado- y si no, que se lo pregunten a la Cospedal  ¿Cómo van a recortar dinero a la monarquía o a los parlamentarios? Para eso estamos nosotros, para salvar a España (España son ellos, por supuesto) 
Nosotros somos una mierda....¿O no?   sisco

viernes, 29 de diciembre de 2017

Felipe VI: un rey para los corruptos, un amigo para los criminales

Sí, ya saben, ese rollo macabeo que nos arrojan a la cara los Borbones, año tras año, desde que en 1976 Juan Carlos I nos recordara la humanidad, la bondad y las enormes cualidades del dictador que inundó nuestras tierras de cunetas y fosas, nuestras calles de sangre y nuestro país de cuarenta años de tinieblas y atraso.
Y aunque no lo veo ni lo escucho, porque ya he comentado antes que la cosa es más densa y asfixiante que cuatro polvorones en la boca, no me queda otra que leerlo. Momento en el que llega la peor de las indigestiones de estas fechas, la de volver a constatar que Felipe VI es el rey de los corruptos y el amigo de los criminales. Pensarán algunos, los que todavía siguen medicándose en este nuestro psiquiátrico con El País, El Mundo, Televisión Española, Antena 3 o Telecinco, que la cosa va de exagerar o de atizar al muñeco por divertimento. No es así. Sobre todo lo rumiarán porque los telepredicadores son unánimes, como siempre lo han sido, en lo acertado del discurso regio, pues la arenga patriótica goza de una infalibilidad que ya quisiera el Santo Padre para sus palabras. Muestra de ello serían las húmedas loas al aquelarre en el que Felipe VI vomitó gasolina al fuego en octubre de este año o los no menos aduladores mensajes ante las palabras de Juan Carlos I que en 1980 municionaron a los golpistas y traicionaron al entonces presidente electo.
Porque el asunto va siempre de lo mismo, de proteger al poder y a las élites y amenazar y sofocar cualquier intento de alcanzar la verdadera democracia. Si lo analizamos fríamente, el rey no lo es de los que pasan miseria y pobreza, pues nadie le vio defenderlos como merecen. Tampoco nadie le vio con los desempleados ni con los que huyen del país ante la falta de oportunidades y la precaria situación. Ni en broma apoyó a las víctimas de negligencias militares, aunque sean sus propios compañeros los fallecidos y afectados, ahí están los familiares y supervivientes siendo machacados en los juzgados e incluso condenados en costas. No lo es tampoco, ni por asomo, de los denunciantes de corrupción, pues nadie le vio junto a Ana Garrido, Roberto Macías u otros alertadores que hoy malviven en nuestro país con un estigma que seguramente nunca superen. Nada se sabe de él en los juzgados mientras la justicia resulta violada una y otra vez, entre fiscales que lo afinan y jueces que parecen más bien secretarios (solo hay que escuchar a Soraya jactarse de ello); ni en los cuarteles en los que la corrupción campa a sus anchas, de lo que doy fe. Ni el día de los Inocentes encontrarán los independistas un rey que, al menos, busque y proponga soluciones, ponga a disposición del país su puesto si ello supone un obstáculo a la convivencia o condene la brutalidad policial como hizo la mayoría del mundo civilizado.
El rey lo es, no cabe ya lugar a la duda, de los corruptos, las empresas, las élites, los bancos, los comisionistas y todos aquellos que saquean nuestro país, muchos de ellos familiares directos y amigotes suyos. Y ellos y los que todavía siguen bajo medicación mediática son los que siguen consumiendo su impúdica disertación navideña, porque para todos ellos sí tiene hueco en la agenda, con todos ellos hay fotos para enmarcar en los despachos y empresas que negociar. Es a ellos a los que se refiere cuando presume de libertad de expresión y respeto por las ideas, porque los denunciantes de corrupción y los críticos sufrimos aplastados por su reinado mediante despidos, censura, repudio y procesos judiciales.
No se engañen, pues, cuando oyeron a Felipe VI solicitar reformas en la Constitución o invocar la lucha contra la corrupción o el terrorismo. Cuando habla de modificar la Carta Magna se refiere a achicar el agua necesaria que impida el hundimiento de la muy mermada embarcación que se dirige directa contra el iceberg. Que nadie espere referéndum, federación o estado plurinacional, porque aquí se negocia todo menos el pisito que le dejó Franco a Juan Carlos y que terminó en sus manos por aquello del machismo azul de palacio.
Cuando el rey de España habla de batallar la corrupción, la situación empeora considerablemente pues a lo que se refiere es a que su hermana siga en libertad después de declararse inocente por estupidez, su amiguito y ‘compiyogui’ de su mujer salga de rositas de los berenjenales en los que se ha metido (con cuchilladas de por medio) y su padre siga disfrutando de una vida de millonario de lujo aunque sean muchos los medios internacionales (‘The New York Times’ incluido) que cuestionan su enorme fortuna o le sitúan en el centro de comisiones de petróleo o armas. Básicamente, por tanto, pues hay muchos más familiares y allegados suyos que han sido cazados en el arte de trincar lo ajeno y han salido impunes, lo que quería decir Felipe VI es que siga el expolio pero que la bacanal no sea tan pública. Y en eso están, en cerrar la boca a los críticos y cepillarse las redes sociales.
Semejante cinismo queda convertido en un juego de niños cuando pasamos a analizar las palabras regias en lo referente a luchar contra el terrorismo. Indudablemente, viniendo de un excelentísimo individuo que acude a vender armas a Arabia Saudí, país considerado por diversas y fiables fuentes como principal promotor del islamismo más radical que se encuentra en la génesis de los atentados terroristas en el mundo (incluyendo Europa y España), las palabras suenan a burla cósmica con peineta incluida. Pero cuando encima este país está violando repetidamente los Derechos Humanos al bombardear colegios, hospitales y mercados o rellenar el asueto decapitando aquí y allá a todo el que incumple su salvaje y radical doctrina, la cosa se convierte en un asunto de lo más nauseabundo. Y ya lamento el exceso verbal, pero fue lo más mesurado que pude encontrar para semejante infamia.
En definitiva, padecemos un monarca cínico que reina para las élites y para los déspotas, para los bancos y para las hidroeléctricas, para las grandes empresas y para el IBEX-35, para los políticos corruptos y para sus corrompidos familiares y amigos, para los delincuentes y para los criminales...
Por todo ello, ¡Viva el Rey! ¡Viva!