martes, 15 de mayo de 2012

EEUU. Y CHINA TRATAN DE HACER CREER AL MUNDO QUE SE LLEVAN BIEN

                                                               

EE.UU. y China tratan de minimizar la crisis por un disidente

BEIJING. ESPECIAL - 03/05/12
Podía haberse convertido en el conflicto diplomático más grave de los últimos años entre China y Estados Unidos. Todavía puede serlo, pero parece que las aguas, al menos las superficiales, regresan a su cauce. Luego de seis días refugiado en la embajada de EE.UU. en Beijing, el conocido activista chino Chen Guangcheng salió ayer a la calle. Su primera parada fue el hospital, donde se sometió a unas pruebas médicas acompañado del embajador norteamericano, Gary Locke. El gobierno chino, por su parte, le garantizó libertad, reunirse con su familia y hasta la posibilidad de cursar estudios universitarios en la ciudad de Tianjin.
                                                         
De este modo parece resolverse la sorprendente odisea de Chen, un abogado autodidacta ciego que se convirtió en un referente por los derechos humanos en China gracias a su lucha contra los programas de esterilización y abortos forzados de mujeres para cumplir con la política del hijo único. Ese activismo le llevó a la cárcel entre 2006 y 2010, y tras terminar su condena fue sometido a arresto domiciliario indefinido, sin que pesara sobre él ya ningún cargo. Tanto Chen como su familia han sido golpeados y maltratados por sus guardianes, levantando la condena de la comunidad internacional, hasta que una semana atrás, por sorpresa, logró escapar de su encierro y llegar a la embajada de EE.UU. en Beijing, provocando la ira del régimen.
Chen tenía la posibilidad de emigrar a EE.UU., pero sus allegados siempre insistieron en que su voluntad es seguir luchando dentro de China. Por eso, ambos países han negociado en secreto la mejor solución para que este caso no se convierta en un papelón para ninguno de los dos gobiernos. La visita de Hillary Clinton a Beijing, quien llegó ayer para participar en una conferencia bilateral, obligó a ambas partes a negociar con rapidez .
“Estoy encantada de facilitar la estadía y marcha de Chen Guangcheng de la embajada de EE.UU.”, dijo ayer Clinton mediante un comunicado. “Chen ha alcanzado acuerdos con el gobierno chino acerca de su futuro, incluyendo la oportunidad de cursar estudios en un ambiente seguro. Cumplir esos compromisos es la siguiente y crucial tarea”, indicó la secretaria de Estado.
                                                    
Beijing, a su vez, tomó el caso como acostumbra: aplicó una censura total en los medios y exigió una disculpa a Washington. “EE.UU. no debería seguir desinformando al público y sacudiéndose la responsabilidad de este error, ni tampoco interferir en los asuntos internos de China”, expresó el vocero de la Cancillería china.

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