sábado, 7 de mayo de 2011

EL QUE SIEMBRA VIENTOS.....

Demografía   Eclesiástica







Los últimos datos sobre los clérigos españoles apoyan la conclusión provisional de que, si no se introducen cambios drásticos, la Iglesia católica española se quedará sin funcionarios en veinte o treinta años. Por lo pronto los que mueren doblan en número a los que entran, siendo la edad media de los sacerdotes en activo de sesenta y cuatro años. Al mismo tiempo unos doscientos al año abandonan el sacerdocio. Hay clérigos que tienen que atender veinticinco parroquias y pueblos que no ven a un cura más que una vez al año.Paralelamente, los fieles participan cada vez menos del culto. Solo el 15 % de los menores de treinta años van los domingos a misa, la gran mayoría no se confiesa nunca y las bodas civiles van superando a las religiosas. Solo la muerte mantiene mayoritariamente la presencia del clero. Algo parecido sucede en las órdenes religiosas. Los que ingresan vienen principalmente de América Latina, especialmente en las órdenes femeninas. Muchas monjas residentes en España proceden mayoritariamente de allí. Lo mismo ocurre con instituciones semirreligiosas como el Opus Dei, que ha experimentado una gran disminución de efectivos y solo engancha, como miembros célibes, por unos cuantos años, a los alumnos de su red escolar. Más complicada es la situación de los Legionarios de Cristo que, tras el escándalo sexual de su fundador, el padre Maciel, vive momentos de crisis tanto en España como en México, donde están la mayoría de sus miembros y colegios. El tema de la pederastia ha impactado fuertemente en la imagen pública del sacerdocio contribuyendo a elevar el volumen de las voces que piden un cambio en la selección y modo de vida del clero. Muchos creen que ha llegado el momento de abandonar tabúes como el del celibato obligatorio o la prohibición de que existan sacerdotisas. Que haya curas casados y mujeres curas se considera la única salida a la crisis vocacional. Los seminarios están casi vacíos. Ni siquiera la crisis económica aviva el interés por ejercer esa profesión. Las antiguas misiones en el tercer mundo, que antaño eran un destino ilusionante han dado paso a las ONG civiles que cumplen los mismos fines de asistencia sin imposiciones religiosas. Los mensajes tremendistas de la Jerarquía eclesiástica, culpando de la situación al materialismo, al laicismo, traducen la impotencia del clero para entender la aconfesionalidad de los Estados democráticos y la escasa atracción del oficio eclesiástico para las nuevas generaciones. En el mundo occidental la religión es crecientemente un asunto privado, voluntario y empieza a cundir la opinión de no bautizar a los niños sino dejar que sean ellos los que tomen esa decisión. Paralelamente hay una mayoría de ciudadanos que está en contra de que la religión se financie con cargo a los impuestos.     Alberto Moncada

No hay comentarios:

Publicar un comentario