miércoles, 5 de octubre de 2011

Europa estudiará el tejido oscuro del cosmos

La ESA aprueba dos misiones para los próximos años


Dos de los conceptos que se manejan para el telescopio espacial ‘Euclid’. - ESA

Los delegados de la Agencia Europea del Espacio (ESA) que se reunían en París no podían esperar una guinda mejor para su encuentro. El mismo día en que el Comité Científico de este organismo daba el visto bueno a una misión que estudiará la aceleración del universo, la fundación Nobel concedía su premio anual de Física a los tres científicos que descubrieron este concepto. El director científico de la ESA, el español Álvaro Giménez, no ocultaba su entusiasmo: "Ha sido realmente bueno escuchar hoy que el premio Nobel de Física se ha concedido a la investigación de la aceleración del universo, lo que por supuesto está ligado a Euclid", declaró a la BBC.
Euclid ya es oficialmente una de las misiones incluidas por la ESA en su plan Cosmic Vision 2015-2025. Aunque aún queda mucho camino por recorrer hasta que la sonda sea una realidad, ya tiene año de lanzamiento, 2019, y vehículo de transporte, un cohete ruso Soyuz que despegará desde el espaciopuerto de Kurú (Guayana Francesa).
El proyecto, que costará unos mil millones de euros, pondrá en órbita un telescopio que mapeará la estructura del universo a gran escala, según explicó la ESA en un comunicado. Sus detectores serán capaces de escrutar a una distancia de 10.000 millones de años, lo que permitirá remontarse a cuando el universo tenía la cuarta parte de su edad actual. En este viaje por la historia, los científicos esperan toparse en el camino con el responsable de la expansión acelerada del universo: la energía oscura, un ingrediente mayoritario del cosmos que de momento sólo existe en las pizarras de ecuaciones.
La ESA aprobó además una segunda y ambiciosa misión. Solar Orbiter, que se lanzará en 2017 desde Cabo Cañaveral en un cohete Atlas de la NASA, se acercará al Sol más de lo que lo ha hecho ningún otro artefacto. A sólo 42 millones de kilómetros del astro, aguantará los 500 grados de temperatura gracias a un escudo en el que se perforarán unas troneras para que sus instrumentos puedan estudiar la actividad solar y su influencia en el campo magnético terrestre. "Ayudará a los científicos a entender procesos como las erupciones solares, que afectan a los ciudadanos de la Tierra al interferir, por ejemplo, con las comunicaciones de radio y la transmisión de energía", señaló Giménez.
Tanto en Euclid como en Solar Orbiter participarán centros de investigación españoles, que en el caso de Euclid estarán coordinados por el Instituto de Astrofísica de Canarias y el Instituto de Estudios Espaciales de Catalunya.

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