domingo, 30 de octubre de 2011

ANELA (ASOCIACION NACIONAL DE EMPRESARIOS DE LOCALES DE ALTERNE)


Empresarios de clubes tildan

 el fin de los anuncios 

de "hipócrita"


                                                                        

ANELA emitió este jueves un comunicado en el que tildó de "hipócrita" y "prohibicionista" al Gobierno valenciano por erradicar los anuncios de prostíbulos en sus buses. Esta entidad representa a 80 de los cerca de 2.900 burdeles registrados en España y apuesta por la legalización de la prostitución. Un argumento "postizo", según Cantarero, quien advierte de que, a la luz de las leyes, las casas de citas no procurarían beneficios tan ventajosos a los proxenetas.

"Antes, los chulos se quedaban con gran parte de lo que ganaban las prostitutas. Ahora, aplican la tarifa plana. Es más seguro". Cantarero se refiere así a la férrea estructura interna a la que, destaca, son sometidas la mujeres en los clubs de alterne. "Los amos les alquilan las habitaciones por 60 euros al día y las obligan a trabajar de cinco de la tarde a cinco de la madrugada. Si se duermen y se retrasan, las multan. El 75% del importe de las copas va a la caja del burdel. Y, cada cuatro meses, las chicas se someten a análisis clínicos que corren a cuenta de su bolsillo". Esta explotación se intensifica cuando se trata de inmigrantes a las que cobran cifras desorbitadas por llegar a España.

Uno de los casos más escabrosos de trata lo protagonizó Marcos Montoya, extesorero y vocal de ANELA en el momento de su detención, en junio de 2010, en el aeropuerto de Asunción (Paraguay) cuando se disponía a enviar a una joven a España para prostituirla en alguno de los numerosos locales que regenta.

                                                                                 

Según expertos, 

los burdeles someten a las mujeres

 a una férrea disciplina




Según la Fiscalía paraguaya, Montoya llevaba años trabajando en Asunción y cada semana reclutaba 20 mujeres, que acababan en burdeles españoles después de contraer una deuda de cerca de 3.000 euros por el viaje. Según el escrito de la Fiscalía, "la mayoría creían que viajaban para trabajar como meseras o limpiadoras". El destino que les aguardaba era el de esclavas sexuales para saldar sus deudas con Montoya, que vive bajo arresto domiciliario en Paraguay a la espera de un juicio que le puede suponer 15 años de cárcel por un delito de trata de seres humanos.

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